CG incorrecto e ignorar el equilibrado
Saltarse la comprobación del equilibrado es el error más común del principiante en aeromodelismo. Cada modelo tiene una posición especificada del centro de gravedad (CG) que garantiza un vuelo estable. Volar sin comprobar el CG es una apuesta. Un modelo con cola pesada es longitudinalmente inestable y encabrita. Un modelo con morro pesado pica y aterriza de morro.
No te fíes de tu intuición al equilibrar. Comprueba siempre el CG sobre dos dedos o en un soporte de equilibrado. Incluso los modelistas experimentados comprueban el CG antes de cada sesión de vuelo, sobre todo tras cambios en el modelo (batería distinta, equipo añadido, reparación tras un accidente).
Falta de comprobación previa al vuelo
Antes de cada vuelo, realiza una comprobación previa al vuelo. Debe incluir: la fijación de la hélice, las conexiones de la transmisión de mandos, el libre movimiento de todas las superficies de control, la tensión de las baterías de propulsión y de receptor, una prueba de alcance y el sentido correcto de las superficies de control.
Saltarse la comprobación previa al vuelo provoca fallos que se podrían haber detectado fácilmente en tierra. Una dirección invertida del alerón o de la profundidad es un error clásico que termina en accidente a los pocos segundos del lanzamiento.
En los modelos de vuelo libre, la comprobación incluye: el temporizador DT, el ajuste del tiempo de DT acorde con la ronda, el estado de la cuerda de remolque, el equilibrado, la simetría del ala y la tensión de la goma (en F1B).
Lanzar a favor del viento
Los modelos voladores se lanzan contra el viento (de cara al viento), no a favor. Lanzar contra el viento da una mayor velocidad respecto al aire con una menor velocidad respecto al suelo, lo que proporciona mejor control y una generación de sustentación más rápida.
Un lanzamiento a favor del viento significa que el modelo debe alcanzar la velocidad de vuelo más la velocidad del viento antes de generar sustentación. Esto se traduce en una carrera de despegue más larga, un paso peligrosamente bajo sobre los obstáculos y riesgo de entrada en pérdida a baja altura. En los modelos de vuelo libre, remolcar a favor del viento provoca un lanzamiento bajo y riesgo de impacto contra el suelo.
No lubricar el motor de goma en F1B
En los modelos F1B (propulsados por goma), el motor de goma es el elemento de propulsión clave. La goma debe lubricarse antes de cada sesión de enrollado con un lubricante a base de silicona o glicerina. La goma seca pierde elasticidad, se sobrecalienta al desenrollarse y se rompe mucho antes.
La lubricación prolonga la vida de la goma, reduce la fricción interna y permite más vueltas, lo que se traduce en un funcionamiento del motor más largo. La falta de lubricación es una de las causas más comunes de rotura de la goma en competición.
No comprobar la tensión de la LiPo
En los modelos RC, volar con una batería LiPo agotada provoca una pérdida de potencia en un momento crítico (despegue, subida) o una descarga profunda que daña la batería de forma permanente. Antes de cada vuelo, comprueba la tensión de la batería con un comprobador de celdas en el conector de balanceo.
La tensión mínima segura para iniciar un vuelo es de aproximadamente 3,7 V por celda (una batería 3S debe marcar al menos 11,1 V). Si alguna celda marca menos de 3,5 V, carga la batería antes de volar. No te fíes del indicador de tensión de la emisora, que solo controla su propia batería.
Ignorar las condiciones meteorológicas
El viento, la turbulencia y las térmicas influyen enormemente en el vuelo del modelo. Los principiantes deben volar en condiciones calmas: viento de hasta 3 m/s (unos 10 km/h), sin ráfagas ni tormentas. El viento fuerte reduce la controlabilidad, aumenta el riesgo de desorientación y dificulta el aterrizaje.
En los modelos de vuelo libre, las condiciones meteorológicas determinan la altura ganada en el remolque y el comportamiento del modelo en la termica. Volar bajo la lluvia es inaceptable (la balsa mojada pierde resistencia, la película mojada cambia el peso). Un viento cruzado fuerte hace que el modelo derive y dificulta encontrarlo tras el aterrizaje.
Antes de ir al campo, consulta el pronóstico. Presta atención a la velocidad del viento, las rachas y la dirección. En el campo, observa tres indicadores: la hierba, las banderas y el humo, que muestran los cambios locales del viento.
No aprender a gestionar el gas
En los modelos RC con propulsión eléctrica o de combustión, los principiantes tienden a volar a pleno gas durante todo el vuelo. Esto provoca una velocidad excesiva, dificultad de control y un agotamiento rápido de la batería.
Aprende a usar el acelerador según la fase de vuelo: máximo para el despegue y el ascenso, 50% a 70% en crucero, ralentí en la aproximación al aterrizaje. El acelerador es un tercer mando junto a alerones y profundidad. En el simulador, practica aproximaciones con el motor apagado (aterrizaje sin motor) para aprender a gestionar la energía.
Un primer modelo demasiado complejo
Elegir un modelo acrobático, un dron multimotor o una maqueta a escala compleja como primera aeronave es una receta para la frustración. Esos modelos exigen unas habilidades de pilotaje avanzadas que un principiante sencillamente aún no tiene.
Empieza con un entrenador sencillo de gran envergadura (1,2 a 1,6 m), ala alta y diedro suave. Un entrenador de espuma con motor eléctrico es barato y fácil de reparar. Tras varias decenas de vuelos y un buen dominio del despegue, el vuelo recto y el aterrizaje, pasa a un modelo deportivo. Un aumento gradual de la dificultad es mucho más eficaz que intentar aprender con un modelo exigente.